Eólicas que hoy exigen “respeto a sus derechos”, despojaron y pisotearon a pueblos indígenas (VIDEO)

México, 22 de mayo 2020 (NOTIGODÍNEZ).- Las empresas trasnacionales de “energías limpias” que en fechas recientes han alzado la voz exigiendo “respeto a sus derechos”, no hicieron lo propio cuando despojaron de sus tierras a comunidades indígenas y les pasaron encima para instalar los llamados proyectos de la muerte, en complicidad con los “gobiernos” a su servicio.

Luego de que el régimen de Andrés Manuel López Obrador, a través del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), emitiera un acuerdo para limitar el uso de energías limpias y devolver el control del sector a Comisión Federal de Electricidad (CFE), diversas trasnacionales que ya desarrollaban proyectos eólicos y solares en nuestro país se inconformaron rabiosamente, lanzaron una ofensiva jurídica –que ya “ganaron”– y no han parado de exigir el respeto a sus derechos.

Sin embargo, esas mismas corporaciones llevan más de una década violentando los derechos de cientos de comunidades indígenas en varias zonas del país, particularmente aquellas más propicias para el desarrollo de las energías renovables, con promesas siempre incumplidas de “progreso”, “modernidad”, “riqueza” y “desarrollo” que, en los hechos, se han traducido exactamente en todo lo contrario.

Un ejemplo es la trasnacional española Iberdrola, beneficiada con negocios millonarias desde el esupriato calderonista. Apenas el año pasado, ejidatarios de Puebla denunciaron que esa empresa les ofreció 3 pesos –sí, TRES PESOS– anuales por metro cuadrado de sus tierras, en San Pedro Chapulco para la instalación del “Parque Eólico Industrial de Energía Renovable”, PIER IV S.A. de C.V. Encima, ni siquiera eso les ha cumplido.

Ese tipo de abusos son la constante cada vez que se habla de proyectos eólicos, termoeléctricos, hidráulicos y fotovoltaicos. En el mejor de los casos, las trasnacionales convencen mediante engaños a los campesinos para que cedan sus tierras a cambio de rentas mínimas, aunque normalmente invaden los terrenos directamente y con apoyo de la fuerza pública –policías, Ejército, etc.–, sin consultar a los afectados y con todo el sevilismo de los “gobiernos” de los tres niveles.

“Tenemos un proyecto que a ustedes como ejido les va a dejar mucho dinero; solo necesitamos que se convoque a una asamblea”, le dijeron en 2016 al comisario ejidal de la localidad de Sinanché, que se ubica al norte de la Península de Yucatán. Días después se realizó la reunión, llegaron los ejidatarios y representantes de una empresa que construiría un parque eólico. Les prometieron un pago justo por la renta de sus tierras y una consulta previa, libre e informada. Pero los engañaron. Los contratos que se firmaron eran “completamente leoninos”, en ninguno se estipulaba alguna sanción si se incumplía con los pagos o si se destruían los ecosistemas, contó Ezer R. May May, defensor de los pueblos mayas.

El modus operandi se repite como un ciclo de reloj perfecto. En diversos pueblos de Oaxaca, empresas españolas procedieron del mismo modo. Engañaron a los pueblos a invadir y luego los estafaron bajo el amparo “legal” de la espuria contrarreforma energética peñista, creada justamente para eso: legalizar abusos.

Según datos consultados por el portal Sinembargo, actualmente hay al menos 154 empresas con permisos para generar electricidad con energía renovable (solar, hidráhulica y eólica) que están operando en los estados de Oaxaca, Veracruz, Nayarit, Guerrero, Jalisco, Puebla, Nuevo León, Baja California, Guanajuato, Tamaulipas, Aguascalientes, San Luis Potosí, Estado de México, Baja California Sur, Sinaloa, Sonora, Chiapas, Coahuila, Durango, Yucatán, Chihuahua, Zacatecas, Michoacán y Querétaro.



Opinión:

Repetimos, como lo hemos hecho varias veces cuando tocamos este tema: no nos oponemos al desarrollo de las energías limpias y renovables en México. Sabemos perfectamente que urge, desde hace mucho tiempo, hacer a un lado los combustibles fósiles para la generación de energía. Pero debe ser claro que a estas empresas criminales lo que menos les interesa es el medio ambiente, la protección del planeta y la humanidad. Todo lo contrario: su único objetivo es enriquecerse a costa del ATRACO A LOS DUEÑOS ORIGINALES DE LA TIERRA. Esas empresas junto a las petroleras, mineras, refresqueras, cerveceras, automotrices, cigarreras y demás trasnacionales criminales, son el verdadero enemigo de México, el más cruel y despiadado. Y si el pueblo algún día llegase a reaccionar, las primeras en recibir la justicia popular que tanto demanda la nación deberían ser todas esas trasnacionales genocidas: Iberdrola, Gamesa, Eólica Unión, EDF, BP, Shell, Chevron, Exxon, Coca Cola, Pepsico, Nestlé, Bimbo, Grupo México, Grupo Salinas, AMX y un largo etcétera. ¿Tendrás algún día esa dignidad, pueblo mexicano?

Con información de Sinembargo

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