Peña Nieto, «presidente»… de la estupidez

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Un análisis del periodista Juan Pablo Proal en la Revista Proceso coloca a Enrique Peña Nieto como protagonista principal de los chistes sobre la estupidez en Internet y las redes sociales.

Como ejemplo, el buscador Google arroja un total de 6 millones 520 mil resultados al introducir las palabras «chistes Peña Nieto», que se vinculan a gran variedad de contenidos, desde los famosos memes en Facebook o Twitter, hasta blogs y sitios web dedicados enteramente a hacer escarnio del actual ocupante de Los Pinos. También abundan videos en Youtube que documentan los frecuentes desatinos del mexiquense en sus apariciones públicas, así como el repudio popular permanente de que es objeto a donde quiera que va.

En últimas fechas, Peña y su equipo de expertos en regalar el dinero del pueblo a los medios, han despachado ya buena parte del erario para promocionar mediáticamente al iletrado sujeto. Juan Pablo Proal calcula que, tan solo en 2013, fueron despilfarrados 22 mil millones de pesos de recursos públicos en «difusión oficial de sus actividades». Incluso se especula que las escandalosas publicaciones en este año de las revistas Time («Salvando a México») y Rolling Stone («Peña Nieto… ¿Tonto?… ni tanto»), en las que Peña figura en la portada y es agasajado en sendos artículos delirantes, fueron pagadas por el interesado, aunque de esto no se tiene evidencia concreta.

Es notoria, sin embargo, la desesperación de quienes tienen tomado el poder por mejorar a toda costa la imagen pública de su personero a través de medios electrónicos e impresos, llegando al patético extremo de fotografiarlo con «estrellas de cine» (como si tal cosa fuera un mérito). Es el caso del actor Kevin Spacey, que hace unos días prestó su imagen para promover a Peña Nieto y ensalzarlo a través de Twitter, a cambio de una monto desconocido hasta el momento. De esto, señala Jenaro Villamil, sí hay pruebas documentadas por la prensa:

JVT

El efecto de esta burda y onerosa campaña de legitimación ha sido contrario al pretendido, según sondeos dentro y fuera de las redes. Todas las encuestas –aún las abiertamente priistas– dan cuenta de la desaprobación mayoritaria por parte de la ciudadanía a la «gestión» del oriundo de Atlacomulco. Lejos de infundir respeto como sus antecesores priístas, también carentes de legitimidad pero mucho más aptos intelectualmente, la imagen de Peña Nieto ha quedado irreversiblemente asociada al fraude, la ignorancia, la estupidez y el cinismo.

Un desalentado Juan Pablo Proal cierra su análisis lamentando que la «ridiculización del mandatario [SIC] sea moneda corriente», porque, según el periodista, se han debilitado la confianza y la credibilidad en el «sistema democrático».

Los chistes sobre Peña Nieto no son tan graciosos como parecieran serlo. Más bien reflejan la cara de la tristeza y la derrota de quienes no creen más en el sistema democrático. Una resignada sonrisa como la única forma de participación social efectiva.

Una carcajada que desconsuela.

Habría que preguntarle al señor Proal si honestamente cree que tal «sistema democrático» existe. ¿No se enteró de las pruebas del fraude, documentadas por el medio para el que colabora, antes, durante y después de la elección de 2012? ¿Se enteró de los fraudes electorales anteriores (1988, 1994 y 2006)? Si su respuesta es afirmativa, ¿aún cree que existe un «sistema democrático»?

Lo que puede ser desalentador para él y otros periodistas empeñados en prestar su pluma para legitimar una y otra vez a un individuo necesitado de esa «ayudadita» (nombrándolo «presidente» o «mandatario» aquí y allá en sus artículos de supuesta «denuncia»), es que su doble juego, en apariencia contestatario pero esencialmente legitimador, ya no está surtiendo efecto. Si el sistema no tiene credibilidad es porque está cosechando lo que ha sembrado tras décadas de fraudes, crímenes contra el pueblo y traición a la patria; porque está agotado y ha llegado el momento de que las masas pasen de la burla catártica a la acción transformadora e inteligente.

Referencia

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