QUINTO INFORME: México, país más violento de América y noveno a nivel mundial, muy cerca de Siria, Irak y Afganistán

México, 28 de agosto 2017 (NOTIGODÍNEZ).- La hipocresía y falsedad de los “medios” nacionales y extanjeros que se rasgan las vestiduras por la “situación de Venezuela” y callan por la barbarie en México, es realmente inaudita, insoportable, insufrible. Mientras tanto, nuestro país se ahoga en la sangre de su propio pueblo a consecuencia de una estrategia absurda de legitimación que se ha salido totalmente de control.

De acuerdo con el diario El Economista, citando un estudio realizado por el Departamento de Investigación sobre Paz y Conflicto de la Universidad de Uppsala, en Suecia, México es el país más violento del continente americano y se ubica dentro de los primeros 10 a escala mundial, debido a la brutal “guerra contra el narcotráfico” iniciada por el panista Felipe Calderón Hinojosa, usurpador de la Presidencia en el sexenio 2006-2012, y continuada por su sucesor, también espurio, Enrique Peña Nieto.

Según datos del estudio “Uppsala Conflict Data Program” (UCDP), el aumento en el número de muertes tras la declaratoria de “guerra contra grupos delictivos”, emitida por el usurpador Felipe Calderón apenas 10 días después de robarse la Presidencia, ha inflado las cifras de violencia de tal modo que nuestro país ya es el más violento de toda América.

A nivel mundial, el estudio ubicó a nuestro país dentro de los 10 territorios más violentos del orbe, en el noveno lugar, sólo por detrás de Siria, Afganistán, Irak, Nigeria, Paquistán, Sri Lanka, Sudán y Somalia.

Para determinar los índices de violencia, detalla El Economista, Uppsala dividió en tres tipos los conflictos bélicos: “Conflicto del estado” (cuando la mayoría percibe una “guerra”), “Conflictos no estatales” (cuando ninguna de las partes es un estado) y “Violencia unilateral” (cuando el uso de la fuerza armada por parte del gobierno de un estado o por un grupo formalmente organizado contra civiles que causa al menos 25 muertes en un año).

Asimismo, los conflictos entre los cárteles de la droga y sus enfrentamientos contra las fuerzas “oficiales” del régimen mexicano se clasifican como conflictos no estatales, mientras que los ataques de grupos criminales en contra de la población civil son unilaterales.

El esutdio de la Universidad de Uppsala muestra claramente que la cantidad de muertes violentas se incrementó con la falsa “guerra contra el narcotráfico” de Felipe Calderón, emprendida para legitimarse por la fuerza luego de robarse la Presidencia de México. Dicha estrategia ha sido continuada por el asesino de Atenco y actual usurpador, Enrique Peña Nieto, con resultados igualmente fatales.

Las cifras exhiben claramente que dicha guerra ha sido una farsa más bien encaminada a incrementar el terror social. Datos de organizaciones locales revelan que durante el espuriato calderonista, los grupos de delincuencia relacionada con el narcotráfico crecieron más de 900 por ciento, mientras que la tasa de civiles masacrados ascendió a 2000 POR CIENTO.

De hecho, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) ubicó a nuestro país como el segundo más violento del mundo este año, sólo por detrás de Siria, donde se vive una guerra civil sangrienta, pero arriba de Irak y Afganistán, países donde también se registra mucha violencia. Extrañamente y luego de cierta presión mediática, el IISS se retractó y aseguró haber “cometido un error” en su estudio.

Lo cierto es que el despliegue del Ejército Mexicano en las calles para supuestas “labores de seguridad pública”, sólo ha exacerbado la violencia, las violaciones a derechos humanos y el baño de sangre. Se trata simplemente de una estrategia de legitimación violenta por parte de los delincuentes que usurpan las instituciones nacionales, recurriendo al terrorismo para impedir, de antemano, cualquier intento de rebelión derivada del descontento social.

Por esta razón, el boicot y la no colaboración absoluta son las únicas acciones posibles que el pueblo debe adoptar de inmediato -debió hacerlo desde hace mucho- para derrocarlos.

Con información de El Economista

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