Aunque ha aumentado la actividad sísmica, no hay manera de predecir sismos; quien así lo haga, MIENTE

El peligroso aumento de la actividad sísmica

Por Emmanuel Ameth
(@1ameth1)

No existe manera de predecir sismos actualmente; quien así lo haga, miente de manera flagrante. Sin embargo, si bien en el campo de la sismología contamos con limitantes que parecen infranqueables, en el ramo de la estadística sí que contamos con modelos predictivos cuya probabilidad de ocurrencia no puede pasar desapercibida: esa es la razón que obliga a compartir este texto, pues no se trata de un alarmismo irresponsable, sino de la imperiosa necesidad de mejorar nuestras conductas de previsión ante una sismicidad 25 veces superior que la que se vivía hace 25 años, según datos del Servicio Sismológico Nacional (SSN).

El aumento de la actividad sísmica

Luego de consultar los datos históricos oficiales sobre la actividad sísmica al interior del país por parte del SSN, un dato llama la atención: su aumento cuasi exponencial.

En este punto debo recalcar que quien escribe este artículo no es un experto en sismología y muy probablemente apenas conozca un poco más de lo que el lector tiene por entendido sobre dicho tema, pero por esa misma razón llama poderosamente la atención la ausencia de difusión sobre lo que debería considerarse, un llamado de alerta a la población y una consecuente intensificación de actividades en materia de prevención, así como su respectiva campaña de endurecimiento de leyes para evitar tragedias.

No es un asunto menor que en el periodo comprendido entre 1990 y 1999, el total de sismos promediara los 828 eventos anuales; para el lapso 2000-2009, la cifra promedió los 1 mil 510, siendo un 82% más; en tanto que para el periodo 2010-2016, el promedio alcanzó los 7 mil 453 eventos anuales, siendo un 394% superiores al promedio del total de sismos acontecidos durante la década inmediatamente anterior.

Tal vez las acciones gubernamentales se verían intensificadas bajo el impacto de un mero gráfico de comportamiento a través del tiempo como se muestra a continuación:

La interpretación de este gráfico debe tomarse con cautela. Si bien es cierto ha sido elaborado con datos oficiales, existe la posibilidad de que se haya llegado a un punto de inflexión para posteriormente decrecer; que se estanque para luego tomar otra forma; o bien, en un escenario pesimista –pero que es el más probable dadas sus características-, que siga en aumento

Incluso, si proyectamos los sismos acontecidos en 2017, los mismos podrían alcanzar una cifra que supere los 20 mil. Tan sólo el número de sismos totales ocurridos en 2016, es 25 veces superior a los acontecidos en 1992, una situación que me hizo dudar sobre si la sensibilidad de los instrumentos habría sufrido un cambio tecnológico trascendental que explicara dicho aumento, descartando dicha posibilidad luego de indagar sobre el tema.

Lo anterior no quiere decir, necesariamente, que a mayor número de sismos, habrá mayor número de terremotos de consecuencias catastróficas, pues al realizar un análisis de datos se aprecia una baja correlación de proporciones entre la cantidad de sismos totales y los sismos cuya magnitud representan un peligro para los ciudadanos al interior del país –lo que se debe a la naturaleza de los mismos-; sin embargo, no puede objetarse que a mayor cantidad de movimientos telúricos, existe una mayor probabilidad de presentarse aquellos cuyo peligro sea latente, ora sea por una mera intuición estadística, ora sea por acumulación de energía ante estos ‘reacomodos’.

México ha padecido 2 de los 10 terremotos más intensos desde 2010. Fuente: Wikipedia.

Según los datos que tenemos, podemos responder algunas dudas (sugiriendo al lector ir directamente a la página del SSN para informarse más sobre el tema en voz de los expertos):

¿Hay certeza sobre cuándo sucederá otro sismo? sí, sucederán casi diariamente, como sucede en la actualidad.

¿Dónde? en territorio nacional, concentrándose en zonas cuya mayor sismicidad se debe a las condiciones geológicas de las mismas.

¿Cuál será su magnitud o más bien, cuántos de ellos serán catastróficos? no se sabe. Sí que es cierto que a medida de que sucedan más, mayor será la probabilidad de que alguno de ellos se aleje tanto de la media que por mero argumento de dispersión, presente dichas características, pero como se dijo anteriormente, en este momento es imposible predecir con dicha especificidad.

¿Qué es lo que se puede hacer? prevenir. No hay forma alguna de evitar este tipo de fenómenos naturales, pero en nuestras manos está tener planes de contingencia familiares y una buena cultura de la prevención en general.

Para mayor información sobre medidas de prevención ante los sismos, recomiendo dar lectura al texto de esta liga así como indagar fuentes oficiales en materia de prevención civil.

El Colegio Rébsamen y sus lecciones en materia de protección civil

La tragedia suscitada en el Colegio Rébsamen de la CDMX, donde hasta el momento se cuentan 37 muertos, debería tener consecuencias y dejarnos una lección sobre la cultura de la corrupción que prevalece en los funcionarios públicos, un asunto que si bien no debe ser politizado, tampoco merece carpetazo.

De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (Denue), en la CDMX existen 6 mil 657 planteles escolares de nivel preescolar, primaria y secundaria; de todos ellos, solamente una escuela se derrumbó tras el sismo del pasado 19 de septiembre.

No hay de otra: o los propietarios sobornaron a las autoridades de protección civil para poder contar con su respectivo visto bueno, o el funcionario no se encontraba capacitado para emitir un dictamen, o incluso se dieron ambas situaciones. En todas ellas sin embargo, brilló la corrupción y esta, cobra vidas.

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