«Ingreso Básico Universal» propuesto por Anaya costaría a los mexicanos 2.1 BILLONES DE PESOS al año

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México, 25 de junio 2018 (NOTIGODÍNEZ).- La promesa de campaña denominada «Ingreso Básico Universal» (IBU) de Ricardo Anaya Cortés, candidato presidencial de la coalición «Por México al frente» (PAN-RD-MC), tendría un costo anual de 2.1 BILLONES DE PESOS del dinero de todos los mexicanos, según cálculos de la organización internacional OXFAM.

Anaya ha prometido que, de llegar a la Presidencia de la República, implementará un programa para entregar mensualmente una cantidad vitalicia de dinero a cada ciudadano «por el solo hecho de ser mexicano o mexicana». La idea, según el sujeto, «no es populista» y en cambio sí tiene el respaldo de expertos en economía.

Inicialmente, el equipo de Anaya había propuesto erogar 10 mil pesos anuales por ciudadano, esto es, 833 pesos mensuales per cápita. Sin embargo, recientemente ha comenzado a enviar cartas personalizadas a la ciudadanía que incluyen un monedero electrónico con las siglas del programa IBU, ofreciendo MIL 500 PESOS MENSUALES al beneficiario.

OXFAM México determinó que, tomando en cuenta los 833 pesos propuestos inicialmente, el costo de implementar el IBU en una población aproximada de 119 millones de mexicanos ascendería a casi 1.2 BILLONES DE PESOS, esto es, 5.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2017. Pero con la cantidad ofrecida en fechas recientes por Anaya, el coste al erario se elevaría a 2.1 BILLONES DE PESOS, 9 por ciento del PIB de aquel año.

El sujeto asegura que no es necesario subir los impuestos o crear nuevos para financiar esa propuesta, debido a que los recursos necesarios «ya existen pero se gastan mal o se roban». Para asegurar los recursos, Anaya propone «reordenar la política social, implementar y cumplir un programa de austeridad y ahorro y utilizar los excedentes de la gestión pública.»

Sin embargo, no hay certeza alguna de que esos rubros totalicen la suma requerida para cumplir la promesa del candidato y, encima, existen restricciones legales y presupuestales que impiden destinar tal cantidad a una sola política pública.

Asimismo, de acuerdo con el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social y Económica (Coneval), hay un gran número de programas cuyo propósito no es la reducción de la pobreza y no por ello deberían eliminarse, como becas otorgadas por el CONACYT, tecnología y cuestiones medioambientales.

Por tanto, la propuesta de Anaya no sólo parece inviable sino imposible de cumplir en los términos que él mismo está planteando.

Opinión:

De entrada, el sujeto no llegará a la Presidencia a menos que lo hiciera vía fraude. Ciertamente hay denuncias y avisos sobre el fraude electoral que sí se está operando en estos momentos, pero el beneficiado sería José Antonio Meade.

Por puro morbo, supongamos que sí hubo un pacto secreto entre la cópula del PRI y AN para imponer a Anaya. No cumpliría esa absurda promesa de campaña, a todas luces inútil en el combate a la pobreza -sería incluso más perniciosa en tal sentido- asistencialista y populista. Tendría que subir los impuestos para obtener los recursos suficientes, es decir, los mexicanos tendrían que pagar mucho más por obtener a cambio mil 500 pesos mensuales que no alcanzarían para nada.

En realidad, Anaya sólo pretende obtener el voto de los imbéciles con sus tarjetitas sin saldo y la promesa de depositarles mil 500 pesos «después de ganar la elección». Eso se llama «voto fiado»: vota por mí hoy, te pago mañana… con tu propio dinero.

Con información de Verificado MX

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