Va de nuevo el PRI por aeropuerto en Atenco

Andro Aguilar
Reforma

Estado de México, México (27 julio 2014).- En San Salvador Atenco, hay dos cosas que no han cambiado desde 2002, cuando el poblado adquirió relevancia nacional tras echar abajo el decreto de Vicente Fox para expropiar sus tierras, publicado un año antes: la intención del «gobierno» federal, ahora priista, de construir un aeropuerto en la región de Texcoco, y la negativa de algunos campesinos a dejar sus tierras.

También persisten las secuelas del operativo policiaco del 3 y 4 de mayo de 2006 que dejaron en la comunidad un muerto, decenas de heridos, 27 mujeres abusadas sexualmente y sentencias carcelarias de hasta 112 años para 12 ejidatarios, anuladas en 2010 por la SCJN debido a que se obtuvieron con base en pruebas ilegales.

El poblado, sin embargo, ya no es el mismo. La plaza principal ya no luce llena durante las convocatorias del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT). El mural «Alerta, mi general Emiliano Zapata, en la lucha de Atenco», emblema de la victoria campesina, fue borrado del auditorio municipal por un grupo de personas afines al PRI en diciembre pasado.

A 13 años del intento federal de expropiar ese territorio, la búsqueda de la venta de las tierras comunales se opera desde dentro, por el comisario ejidal afín al PRI, Andrés Ruiz Méndez.

Y la comunidad, con las heridas aún sin terminar de cicatrizar, ya no se muestra tan cohesionada en torno al rechazo del cambio de uso de suelo que permitiría la venta de las tierras.

El domingo 1 de junio, en un evento calificado como ilegal por los campesinos que están en contra de la venta del territorio, se concretó la asamblea ejidal que implantó sobre las propiedades comunales el «dominio pleno», una figura creada durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari que permitiría a los ejidatarios vender.

La asamblea fue realizada en un salón de fiestas privado, en la que se permitió votar a personas que no son ejidatarios.

Un centenar de personas afines al PRI y policías vestidos de civil formaron una valla para impedir el paso. Estaban uniformados con una playera blanca en la que se leían las palabras: «paz y progreso».

Los ejidatarios contrarios a la medida señalan que nunca se informó quiénes pidieron el cambio de uso de suelo que derivó en la asamblea, como pide la ley agraria, además de que no hubo una consulta previa ni se informó claramente sobre las consecuencias de la modificación, que afecta entre otras propiedades comunales a los caminos y zanjas, una extensión del lago de Xalapango, pozos de regadío, cerros, oficinas ejidales y el parque de Los Ahuehuetes, famoso por ser un espacio al que el emperador azteca Nezahualcóyotl solía acudir.

Descontento tremendo

América del Valle ha sido protagonista de esta historia desde que comenzó el conflicto. Es hija de Ignacio del Valle, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra que fue sentenciado a 112 años de prisión -de los que cumplió cuatro encarcelado en el penal de alta seguridad del Altiplano.

Ocho años después de los hechos que llevaron a su padre a prisión, América reconoce en entrevista que para el movimiento campesino la adopción del dominio pleno significa un golpe fuerte, pero advierte que no se puede dar por hecho que se vaya a llevar a cabo.

«En el pueblo hay un descontento tremendo ante una imposición, donde unos cuantos están decidiendo prácticamente por el futuro de esas tierras de manera ilegal, con un montón de irregularidades, como si el pueblo no existiera», señala.

Tras la asamblea, un grupo de ejidatarios consiguió que un tribunal agrario de Texcoco suspendiera la inscripción del acta resultante de la asamblea, un documento que hasta ahora no se ha hecho público a todos los pobladores de Atenco, quienes desconocen incluso con cuántos votos se tomó la decisión de implantar el dominio pleno.

El próximo 22 de agosto se llevará a cabo la primera audiencia de los campesinos inconformes ante el tribunal. Además, el FPDT prepara un amparo colectivo para que sean consideradas las afectaciones que tiene la modificación en las tierras utilizadas por todos los pobladores, no sólo para los ejidatarios.

Del Valle juega por unos segundos al abogado del diablo. Admite que al Frente le ha faltado plantear una propuesta alternativa ante los intentos gubernamentales de intervenir las tierras de la región durante más de una década.

«Nos ha faltado poner sobre la mesa la discusión: no queremos aeropuerto, no queremos Ciudad Futura, no queremos ‘rescate ecológico’, no queremos estos planes disfrazados unos de ecologismo y otros de gran progreso, entonces, ¿qué sí queremos?», se pregunta ella misma.

Aunque la obligación de plantear alternativas incluyentes corresponde al Estado mexicano, la activista señala que ése es, quizá, el mayor error del FPDT: la falta de alternativas más certeras para los jóvenes de la región que ya no le apuestan a ser campesinos o para las personas que se deslumbran con la posibilidad de obtener uno a dos millones de pesos por sus tierras.

«Nos ha faltado esa visión, porque ellos van a continuar, tienen los recursos económicos para desmantelar y devastar a los pueblos. Ante eso, ¿qué proponemos nosotros?», cuestiona Del Valle.

Después del intento fallido del gobierno foxista para expropiar las tierras de Atenco, Texcoco y Chimalhuacán, la implementación del dominio pleno en la zona se ha ido desplegando paulatinamente.

Esa figura legal ya se aplicó en poblados como Santa Isabel Ixtapan y San Cristóbal Nexquipayac, en Atenco; y en San Luis Huexotla y San Bernardino, en Texcoco.

En San Salvador, desde octubre de 2013, cuando llegó a la presidencia del comisariado ejidal Andrés Ruiz Méndez, inició una campaña a favor de la modificación que abre la puerta a la venta de los terrenos comunales.

Y esa campaña ha buscado colocar precisamente al FPDT como intransigente. En los muros del pueblo hay pintas a favor y en contra de la medida. Por un lado, los integrantes del FPDT se ayudan con leyendas como «la dignidad no se vende, ni la tierra, ni nuestras raíces»; mientras que las personas afines al PRI anotan al final de sus pintas: «Que no te sorprendan los que siempre están en contra de todo y a favor de nada».

El gobierno federal ha hecho pública la intención de revivir el Lago de Texcoco y crear un sistema de microciudades con viviendas y servicios múltiples urbanos en la zona de Texcoco, para los cuales el territorio de Atenco -cuyo nombre en náhuatl es «a la orilla del agua»- es imprescindible.

En diciembre de 2013, el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, confirmó que se buscaría ampliar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México hacia el Vaso deI Lago de Texcoco.
Del Valle ve en el proyecto federal el riesgo del destierro de los pobladores.

Bestia de muchas cabezas

El padre de América, Ignacio del Valle, pasó cuatro años encarcelado en el penal de alta seguridad del Altiplano antes de que la Suprema Corte cancelara su condena de 112 años; uno de sus hermanos estuvo preso dos años y su madre, Trinidad Ramírez, pasó de ser ama de casa a una activista que, en 2012, encaró al entonces candidato presidencial Enrique Peña Nieto en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, por el operativo que ordenó en San Salvador cuando gobernaba el Estado de México.

Con orden de aprehensión en su contra, América vivió escondida durante cuatro años, hasta que la Corte declaró que las pruebas obtenidas por la Procuraduría del Estado de México eran ilegales. Volvió a su tierra, que jamás ha vuelto a ser la misma.

Hoy, cuando se le pregunta si el FPDT posee la fuerza suficiente para frenar un nuevo intento de construir un aeropuerto en la zona de Texcoco, la activista respira profundo y se toma una pausa para explicar que su lucha ahora es más compleja, pero que no tienen otra opción.

«Estamos peleando contra una bestia de muchas cabezas. Es la maquinaria priista, el régimen priista que vuelve. Si nos derrotamos antes de luchar, el escenario es una derrota tremenda y el destierro para nuestros pueblos. Es difícil, tenemos unas condiciones muy distintas. El país mismo tiene unas condiciones muy distintas. Lo que nos da moral es que hay otros que están luchando. Mientras eso ocurra, no tenemos permiso de derrotarnos y de renunciar a lo que creemos justo».

Hace una pausa y explica por qué defiende lo que para ella es justo: «es la vida y defender lo que en su momento quizá también hicieron nuestros abuelos».

Fuente

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