Chalchihuapan de luto por muerte del niño José Luis Alberto, pero no detendrá su lucha

Álvaro Ramírez Velasco
E-Consulta (Foto: E-Consulta)

San Bernardino Chalchihuapan, Pue.- Este es hoy un pueblo silente. No ha detenido del todo sus actividades, pero hay en sus habitantes una solemnidad entristecida por el asesinato de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo, quien falleció luego de 10 días de agonía tras ser impactado por un proyectil en la refriega del pasado 9 de julio entre pobladores de esta comunidad y la policía del gobierno estatal.

En la plaza principal se vela el cuerpo del pequeño de 13 años que estudiaba la secundaria y el silencio de la población entera se arrulla con los rezos esporádicos de mujeres ancianas, la mayoría.

Este domingo se dio la bienvenida a José Luis Alberto de vuelta a su pueblo, en el que descansará en el panteón, desde donde hoy se ven los volcanes con claridad, en un cielo completamente despejado y soleado.

Se le recibió a las puertas de la presidencia auxiliar, al lado de la iglesia. Esta noche, de acuerdo con las costumbres de esta junta del municipio de Santa Clara Ocoyucan, será el velorio y a las 10 de la mañana de este martes partirá al lugar de su reposo.

Sobre el ataúd blanco que guarda los restos del pequeño se ha puesto una foto de él en su confirmación. Alivia verlo sonriendo, luego de que las únicas imágenes que se conocían de José Luis Alberto eran con el rostro ensangrentado.

También se ha puesto en el balcón de la planta alta de la presidencia auxiliar una manta con esa desgarradora imagen y con la leyenda que no se olvida en esta comunidad: “Moreno Valle; No a la Ley Bala, Un Niño la Víctima”.

Contrario a lo que pudiera esperarse, el pueblo hoy está en paz, una paz entristecida por el asesinato de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo.

Amaneció aquí con pocas personas en la plaza, en la que se ha dispuesto un centenar de sillas para quienes quieran acercarse. Hacia las 10:00 horas la familia, la madre, la valiente Elia Tamayo, no están aquí. Han sido noches largas de llanto y esperanza, y ayer 26 horas eternas de espera para que volviera a encontrarse con el cuerpo de su hijo. Hoy ya está de vuelta en su pueblo.

El minúsculo kiosko ha sido habilitado como estación para el pan, el café y el té que se le sirve a todo el que se acerca, sin importar de donde viene ni quién es. Hoy los reporteros ya no causan expectación ni sospecha. Somos parte de la cotidianidad.

Mujeres y hombres humildes de las juntas auxiliares de San Miguel Canoa, de San Martín Tlamapa, de Santa Isabel Cholula y muchas otras comunidades, lo mismo de cerca que de lejos, comienzan a llegar hacia el mediodía.

Flanqueando el ataúd están varias coronas: de Tlamapa, de la familia Xelhua Crispín de Nueva York, del senador Manuel Bartlett, de otras autoridades. Hay mujeres que llegan con flores en la mano.

Dos alcaldes auxiliares, el de Canoa y el de Tlamapa, hablan a las grabadoras de los reporteros y aseguran que el grupo de más de cien que se oponen a que les sea arrebatado el servicio del Registro Civil continuará en su lucha; más ahora que antes, luego de la muerte del pequeño de 13 años. Aquí hay mucha solidaridad.

De acuerdo con la costumbre, dicen los lugareños, podría ser que toda la noche de hoy, que es formalmente el velorio, haya música y rezos; la misa de cuerpo presente es a las 19:00 horas.

Mañana parte el cuerpo de José Luis Alberto a su morada en el panteón de la comunidad.

Hoy se le reza y alivia verlo sonreír, aunque sea en una foto.

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