El envilecimiento de la política

Gerardo Fernández Noroña

La corrupción, el crimen, la impunidad, la mentira, el engaño permanente, la superficialidad son constantes de la mayor parte de los gobiernos de la República y más lo es del que hoy encabeza el país. El político más farsante, más deshonesto, más mentiroso, más superfluo es sin duda, Enrique Peña Nieto.

Estas constantes arriba señaladas son elementos del deterioro y del envilecimiento de la política ciertamente, pero son también formas de alejar a la gente de la política. De desalentar su participación, de promover la conclusión de que nada sirve y de que nada se puede hacer.

Tanto cinismo y tanta desvergüenza no son gratuitos. Conforman una estrategia en que se busca envilecer todo para mantener todo igual. Pongo un par de ejemplos recientes y poco comentados: las candidaturas de Cuauhtémoc Blanco y del payaso Lagrimita.

El nuevo órgano electoral, el INE, un órgano peor que el anterior IFE, otorgó el registro a tres nuevos partidos políticos. MORENA batalló mucho para lograr las asambleas necesarias para obtener su registro e incluso tuvo que repetir varias, a pesar de contar con la enorme fuerza política de López Obrador, mientras que los partidos Humanista y el Socialdemócrata no batallaron nada. No se percibió como lograron su registro. Aunque estos dos nuevos y desconocidos partidos no cuentan con liderazgos importantes, ni con organizaciones políticas o sociales previas reconocidas o con base popular, lograron (según el INE) los requisitos que la ley les exige y les fue otorgado el registro. No hubo evidencia en los medios de comunicación sobre la realización de sus asambleas en todo el territorio nacional, como sí lo hubo en el caso de MORENA.

En fin, como sea hoy tienen el registro. Uno de ellos, el Socialdemócrata ha promovido las candidaturas de Blanco, Lagrimita será candidato independiente. Desde su presentación, ambas candidaturas han generado polémica y han puesto en evidencia el franco interés de denostar y envilecer aún más la política, sobre todo el caso del payaso Lagrimita. Escoja a su mejor payaso parece ser su lema de campaña.

En el caso de Cuauhtémoc Blanco, éste declaró que había sido invitado para ser candidato por el PRI y por el PRD. Eso es absolutamente falso. Ser candidato por cualquiera de esos partidos le daría posibilidades reales de triunfo. El Partido Socialdemócrata busca acercarse votos montado en la fama de Cuauhtémoc Blanco y éste no sé qué busca, pues nada ganará con esa candidatura más allá de seguir envileciendo la política.

Ambos casos son ejemplos deliberados de un esfuerzo por denostar todo lo relacionado con la actividad política. No son casos fortuitos, son casos a modo que pretenden infamar aún más a la ya de por sí desprestigiada actividad pública vinculada con la política en general y con los procesos electorales en particular. Se busca, sostengo, desalentar la participación electoral de la ciudadanía.

Por otra parte, declaraciones como las de Murillo Karam hablando de la «verdad histórica» en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos la noche del 26 de septiembre, cuando lo presentado por la PGR es un cúmulo de mentiras, tonterías y burlas sangrientas para los padres de los normalistas desaparecidos, exasperan e irritan muchísimo a la población del país. La burla del gobierno se muestra una vez más en el vídeo publicado por el diario El Universal en que se ve al presunto responsable de la masacre de los normalistas (Felipe Rodríguez alias «El cepillo») siendo conducido por un par de policías y el presunto criminal, en lugar de ir esposado, va sosteniendo una botella de agua por la espalda.

Así las cosas, me parece que debemos hacer un esfuerzo para ubicar nuestra indignación y centrarla en buscar y lograr la renuncia de Enrique Peña Nieto. Su renuncia sería el primer paso para demoler toda la estructura política, económica y social caduca y corrupta que domina el país. Dejemos de repetir el lugar común de que «todos son iguales» y ubiquemos a los responsables centrales de la tragedia que vive la nación para exigir su renuncia. Empecemos por la cabeza, las escaleras se barren de arriba para abajo. No dispersemos esfuerzos, ni caigamos en las provocaciones del envilecimiento de todo. Lo digo de otra manera: No permitamos que el envilecimiento nos alcance. Evitemos que los medios masivos de comunicación desorienten nuestra indignación y nuestro justo reclamo. Pensemos, analicemos, descifremos con precisión qué está sucediendo y cómo debemos actuar frente al estado de cosas existente. Dejemos a un lado nuestro papel de víctimas, como dice Azar Nafisi, autora iraní de Leer Lolita en Teherán: «El primer paso a seguir para salir de esta situación que te convierte en víctima es entender que no lo eres, que tú tienes el poder».

Finalizo esta reflexión con una información para los abstencionistas: en la elección del 2009 también para renovar la Cámara de Diputados, después de una campaña de diversos actores sociales que promovían el abstencionismo éste llegó a 56% y los votos nulos fueron del 4%. 60 % del electorado anulado. ¿Cuál fue el resultado de ello? El PRI obtuvo casi la mitad de la Cámara de Diputados y se le abrió el camino para regresar a la presidencia en el 2012 y eso que el PRI no gobernaba el país en el 2009. Ya sabrán lo que pasará en 2015 si la gente no va a votar, con Peña y el PRI desgobernando la Nación.

«El pueblo tiene derecho a vivir y hacer feliz».

Gerardo Fernández Noroña.

México D.F. a 28 de enero de 2015

NOTIGODÍNEZ EN REDES SOCIALES

¿Gustas apoyarnos? La mejor manera de hacerlo es leyendo, comentando, reflexionando y pasando la voz sobre nuestros contenidos, así como incluyéndonos en tus favoritos. ¡Gracias!

¿Qué opinas?

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *