NEOLIBERALISMO «FELIZ»: El miedo a envejecer agobia cada vez más a mujeres y hombres, dañando aún más su salud

Vean al sujeto en la foto. La gente se ve mejor cuando fluye con la naturaleza y no cuando se inyecta químicos o cualquier otra estupidez inimaginable, gracias al bombardeo de superficialidad y frivolidad de la televisión.

  • Alta demanda de procedimientos de cirugía estética y de rejuvenecimiento
  • En el competido mundo laboral [NO HAY EMPLEO], verse joven es una obligación, opinan expertos
  • Retardar los síntomas del envejecimiento de salud tendría que ser la aspiración, señala genetista

Carolina Gómez Mena
La Jornada (Foto: Jorge Kahwagi. Tomada de Internet)

Aunque el envejecimiento es una etapa más de la vida, la mayoría, sobre todo las mujeres, le temen en algún grado porque la cultura imperante ensalza a la juventud y la belleza [la «cultura» neoliberal de lo superficial]. Ser viejo(a) se asocia con lo obsoleto o no productivo, y con menos posibilidades en diversos ámbitos, entre ellos el laboral.

Ante esto muchas mujeres, pero también cada vez más hombres, se someten a diversos «tratamientos» para rejuvenecer el rostro y el cuerpo y, de acuerdo con especialistas en cirugía estética y dermatología y entrenadores personales, es válido, porque “como te ven te tratan y como uno se ve, se siente”.

No obstante, según expertos, esas intervenciones demuestran que se busca ocultar el “indicador más fuerte de que la muerte está cada vez más cercana: los síntomas del envejecimiento”, y consideran que es una forma de “no aceptar la realidad”.

El miedo irracional a envejecer, o gerascofobia, agobia cada vez a más personas. Pero pocos entienden que la peor parte de envejecer no siempre es la aparición de canas, arrugas o flacidez, sino la pérdida de la salud, la que suele estar relacionada con el tipo de vida y alimentación que se tuvo con anterioridad.

Silvia Espinosa Maceda, jefa del servicio de cirugía plástica y reconstructiva del Hospital General de México (HGM) comentó a La Jornada que “las estadísticas demuestran que entre mejor te ves, mejor te tratan y mejores oportunidades tienes. En los primeros cinco segundos la gente te evalúa, después dan oportunidad a que te explayes y demuestres tus capacidades, pero, desgraciadamente, lo primero es la apariencia física. En un mundo tan competitivo, verse bien y joven está ligado a un trabajo decente. Verte bien no es sólo vanidad, sino la exigencia actual”.

Señaló que entre los procedimientos de cirugía estética, incluidos los antienvejecimiento, el índice de complicaciones con expertos es bajísimo: uno en 600 mil.

Subrayó que “la edad es un estado mental. Si te sientes de 30, no deberías verte como viejito, y hay procedimientos seguros que darán mejor calidad de vida. Es válido hacerlo, más si el envejecimiento es una condición tratable”.

Indicó que las mujeres que se someten a estos procedimientos con especialistas no sólo sienten una “gran satisfacción” con lo logrado, sino que adquieren una “seguridad tremenda en sí mismas”, pues en el ámbito laboral, por ejemplo, vuelven a “competir con gente 10 o 15 años menor”.

En México, la mayoría de las mujeres que se someten a procedimientos de rejuvenecimiento facial tienen entre 40 y 50 años, y uno de los más comunes es la blefaroplastia o resección de piel y grasa de párpados superiores e inferiores.

También está la ritidectomía o estiramiento facial. Pero indicó que entre los métodos no quirúrgicos el “número uno en el mundo y México” es la aplicación de toxina botulínica.

Rosa Maria Ponce, jefa del servicio de dermatología del HGM, coincidió en que rejuvenecer el rostro “no es sólo vanidad, es estar vigente en el entorno social”, y precisó que en el ámbito laboral “hay muchas exigencias. Hay trabajos donde piden estar presentable, lo que obliga a verse más joven”.

Apuntó que, además de la toxina botulínica, se aplican inyecciones de rellenos de ácido hialurónico, de hidroxiapatita de calcio y de grasa autóloga (se toma grasa de alguna parte del cuerpo del paciente y se reinyecta en un área con surco pronunciado).
También están la quimioexfoliación o peeling químico, que es la aplicación de un ácido suave, intermedio o profundo para que la piel se descame y renueve y el láser que daña la epidermis para producir piel nueva o reacomodar fibras más profundas de la dermis para remodelar la piel.

Hasta los 25 años de edad la piel se mantiene equilibrada o eudérmica. En adelante, las fibras de colágeno dejan de regenerarse y empieza el envejecimiento. Si a ello se suma un estilo de vida no saludable, con pocas proteínas, sin frutas ni verduras, tabaquismo y exposición excesiva al sol se acelera el envejecimiento por el estrés oxidativo.

Para el sicólogo Juan Carlos Muñoz Bojalil, académico de la Facultad de Sicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, lamentablemente la “presión y el imaginario social” apuntan a que “una mujer debe ser siempre bonita y joven. Ya no sólo es querer estar bien, sino un imperativo. Ya ni siquiera es la necesidad de ser saludable, sino que es una obligación”.

Muñoz dijo no estar de acuerdo con los procedimientos antienvejecimiento, sean o no quirúrgicos. Eso es “no aceptarse y cuando algo sicológicamente no está resuelto, aunque quedes hermosa no estarás conforme. Lograr la juventud en una cirugía es evadir la realidad”.

Reconoció que tampoco significa que alguien deba abandonarse, pero insistió en que “la juventud es una actitud, una posición ante la vida”.

El biólogo y genetista Alexander de Luna Fors, del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), señaló en entrevista que existe “un problema cultural muy serio por haber favorecido una cultura de la juventud y belleza que no le da su justo lugar a la vejez: una etapa más del desarrollo. Así como nadie está en contra de ser niño, dejemos de estar en contra de ser viejos”.

El especialista, quien trabaja en la identificación de genes que controlan el envejecimiento celular, comentó que “poder retardar los síntomas del envejecimiento, no en términos estéticos, sino de salud dará un mejor lugar a la vejez”, la cual, comentó, es una “acumulación de daño” por el paso del tiempo, la tasa metabólica, la acción de genes y aspectos ambientales.

Algo fundamental en el envejecimiento es la alimentación, comentó la nutrióloga Edna Garza. Precisó que somos lo que comemos y tenemos la salud derivada de lo que ingerimos. Mientras la alimentación sea adecuada enfrentaremos la vejez en mejores condiciones y evitaremos enfermedades.

El entrenador personal Luis Esteban refirió que el ejercicio físico es un factor que ayuda a mantener la buena salud y a sobrellevar el paso de los años. Si la actividad física es constante se perderá menos músculo y habrá mejor metabolismo y peso.

Mencionó que en su experiencia las mujeres quieren mantener un “cuerpo joven” y mientras más se acercan a la “edad madura” más empeño ponen en el trabajo con pesas y ligas para no perder tono y “combatir la flacidez”. Comentó que son las “mejores clientas” y las más “disciplinadas”.

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