Obesidad, una epidemia mundial; patrocinada por tus «amigos» de BIMBO, COCA COLA, PEPSICO, SABRITAS, GAMESA…

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Leonardo Boix
Proceso

LONDRES (apro).- La obesidad y el sobrepeso representan ahora una amenaza mucho mayor a la salud de la población mundial que los cigarrillos y, como consecuencia de ello, el sector alimenticio debe ser regulado como la industria del tabaco.

Ese fue el pedido hecho en Londres por una coalición internacional de expertos, que podría poner en aprietos a la lucrativa industria alimenticia.

Los grupos Consumers International y la Federación Mundial contra la Obesidad (WOF) instaron a los «gobiernos» de todo el mundo a adoptar medidas más duras y exigentes contra las empresas alimenticias, especialmente aquellas que producen alimentos insanos, con altas cantidades de grasas trans, azúcar y sal.

En ese sentido, pidieron que esas firmas incluyan en los paquetes de alimentos fotos e imágenes que muestren el daño real que provoca la obesidad, del mismo modo que ocurre en los atados de cigarrillos.

Las fotografías podrían incluir a obesos en su lecho de muerte, con tumores malignos incurables o recién fallecidos por ataques cardíacos.

Las dos organizaciones mundiales de la coalición indicaron en la capital británica que los gobiernos en todo el mundo deben imponer además regulaciones y normativas obligatorias para el sector, tanto de alimentos como de las bebidas gaseosas y energizantes.

La coalición concluyó también que las muertes globales debido a la obesidad y al sobrepeso aumentaron de 2.6 millones en 2005 a 3.4 millones en 2010, y advirtieron que las cifras siguen una tendencia alcista.

Entre las recomendaciones del grupo está reducir el nivel de sal, grasas trans y azúcar en todos los alimentos [O SEA, DEJA DE TRAGAR BIMBO, SABRITAS, GAMESA Y DEJA DE ENVENENARTE CON COCA COLA, PEPSI, ETC:], mejorar la comida que se sirve en hospitales y escuelas, imponer controles más estrictos para los avisos publicitarios de alimentos y bebidas, y educar a la población para una alimentación que sea más saludable y balanceada.

La coalición pidió también prohibir las grasas trans artificiales en todos los alimentos y bebidas para los próximos cinco años, ya que éstas conllevan un serio riesgo para la salud humana.

Las grasas trans son altamente aterogénicas, tanto o más que las grasas saturadas, y por ello aumentan el riesgo de padecer accidentes cardiovasculares.

Los grasas trans se forman mediante el proceso de hidrogenación de ácidos grasos de los aceites (grasas liquidas) con el fin de solidificarlos. Esto les proporciona una mayor estabilidad, lo que permite un mejor manejo para su uso en alimentación industrial.

Las grasa trans se utilizan de manera frecuente en la fabricación de pastelería y bollería industrial y en alimentos pre-cocinados.

El grupo de expertos planteó entre sus recomendaciones restricciones en la publicidad, y pidió a los gobiernos que prohíban anuncios comerciales de alimentos insanos durante los espacios publicitarios de populares ciclos, como el programa cazatalentos “X-Factor”, uno de los más vistos en Gran Bretaña.

“Los gobiernos podrían revisar los precios de alimentos, introducir más impuestos, modificar controles de licencias y comenzar una nueva investigación para que esto no ocurra”, destacó la campaña.

Luke Upchurch, vocero de Consumers International, dijo que la iniciativa pide “por el mismo nivel de tratados globales” que existe actualmente en la industria tabacalera para aquella de los alimentos.

“El objetivo es evitar una situación como la de los años 60, cuando la industria del tabaco decía que no había nada malo con los cigarrillos, que eran buenos para la salud, y 30 o 40 años más tarde nos enteramos que millones de personas han muerto como consecuencia del tabaquismo”, subrayó el activista.

“Si no tomamos acciones ahora, vamos a terminar con la misma intransigencia en el sector alimenticio”, agregó Upchurch durante la presentación de la campaña.

La iniciativa busca que el acuerdo global “obligue a los gobiernos a implementar las normativas”, en lugar de permitirles que opten por variaciones y excusas.

La campaña ya contó con el apoyo de países como Brasil y Noruega.

El nutricionista Tim Lobstein, integrante de la WOF, sostuvo que si la obesidad fuera une enfermedad infecciosa “los gobiernos habrían destinado miles de millones de dólares para controlarla”.

“Pero debido a que la obesidad es principalmente causada por el consumo exagerado de alimentos con muchas grasas y azúcar, estamos viendo cómo las autoridades se niegan a enfrentarse a los intereses corporativos que promueven dichos alimentos”, explicó.

Por ese motivo, exhortó a los gobiernos del mundo a tomar una “acción colectiva”.

Tras las críticas, Terry Jones, director de comunicaciones de la poderosa Federación de Alimentos y Bebidas en el Reino Unido, afirmó que en el país las empresas del sector “ya están apoyando mejoras a la salud pública a partir de medidas recomendadas en la campaña”.

“La participación de nuestro sector en el programa del gobierno para la responsabilidad por la salud pública incluye el trabajo en conjunto con la administración central, las organizaciones de salud, ONGs y otros grupos de interés”, subrayó.

Jones dijo que algunas medidas son “reducir la cantidad de sal, de grasas trans y calorías por productos”, además de proveer de un “etiquetado más claro sobre los niveles de nutrición de los alimentos, para promover una dieta más sana y mayor actividad física”.

Sin embargo, el doctor Ian Campbell, fundador del Foro Nacional contra la Obesidad en Gran Bretaña, sostuvo que las recomendaciones de la coalición “son muy lógicas y prácticas”.

“Sólo cuando los gobiernos acepten sus responsabilidades y prioricen a los consumidores por sobre los productores veremos un cambio real. La realidad es que la obesidad está matando a una escala masiva y sólo una acción gubernamental para combatir las causas de ese problema llevará una reducción importante”, concluyó.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas a nivel mundial, y cada año mueren, como mínimo, 3.4 millones de personas a causa de la obesidad o sobrepeso.

Aunque anteriormente se consideraba un problema confinado a los países de altos ingresos, en la actualidad la obesidad también prevalece en los países de ingresos bajos y medianos.

“Los gobiernos, los asociados internacionales, la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado tienen una función crucial en la prevención de la obesidad”, indica la OMS sobre el tema.

La organización mundial sostiene que al menos mil millones de adultos tienen sobrepeso, y más de 300 millones son obesos, un problema que parece no detenerse.

En el mundo hay además más de 42 millones de menores de cinco años con sobrepeso, quienes tienen más posibilidades de ser obesos en la edad adulta.

“La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Los niños con sobrepeso tienen muchas probabilidades de convertirse en adultos obesos y, en comparación con los niños sin sobrepeso, tienen más probabilidades de sufrir a edades más tempranas diabetes y enfermedades cardiovasculares, que a su vez se asocian a un aumento de la probabilidad de muerte prematura y discapacidad”, agregó la OMS.

Al respecto destacó que el desarrollo socioeconómico, las políticas agrícolas, de transporte, de planificación urbana, medioambientales, educativas, y de procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos “influyen en los hábitos y las preferencias dietéticas de los niños, así como en su actividad física”.

“Estas influencias están fomentando cada vez más un aumento de peso que está provocando un aumento continuo de la prevalencia de la obesidad infantil”, continuó la entidad internacional.

De acuerdo con la OMS, 65% de la población del mundo vive en países donde el sobrepeso y la obesidad causan más muertes que la insuficiencia ponderal.

Entre esos países se incluyen todos los de ingresos altos y medianos.

Un 44% de los casos mundiales de diabetes, 23% de cardiopatía isquémica y 41% de determinados cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

“Para frenar la epidemia mundial de obesidad es necesaria una estrategia poblacional, multisectorial, multidisciplinaria y adaptada al entorno cultural”, finalizó.

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