“Corrupción, función principal del Estado mexicano”: AMLO

Rosalía Vergara
Proceso

MÉXICO, D.F. (apro).- Al participar en el Foro Líderes de México, realizado por el Centro de Estudios Mexicanos en la Universidad de Columbia, en Nueva York, el líder del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador, denunció que “la corrupción se ha convertido en la principal función del Estado”.

Después de hacer un repaso sobre las prácticas de corrupción desde el porfiriato, el dos veces excandidato presidencial de la izquierda criticó que en la época actual “los neoliberales estén abaratando la riqueza nacional, haciendo negocios al amparo del gobierno en turno.

“No sólo se trata, como antes, de actos delictivos individuales o de una red de complicidades para hacer negocios al amparo del poder público. Ahora la corrupción se ha convertido en la principal función del Estado”, acusó.

El político tabasqueño sostuvo que “un pequeño grupo ha confiscado todos los poderes, y mantiene secuestradas las instituciones públicas para su exclusivo beneficio. El Estado ha sido tomado y convertido en un mero comité al servicio de una minoría”.

Esta acción, agregó, comenzó hace 30 años, con la llegada del neoliberalismo que es, en esencia, “un mecanismo perverso para despojar a las naciones de sus recursos naturales y garantizar la prosperidad de unos cuantos mediante el sufrimiento de millones de seres humanos”.

López Obrador destacó que en México se ha aplicado esta política neoliberal con las llamadas reformas estructurales, mismas que se usaron “como parapeto” para realizar el saqueo más grande en la historia del país.

Así, recordó, fueron rematadas 18 instituciones de crédito y se privatizaron 251 empresas del sector público, entre ellas Telmex, Mexicana de Aviación, Televisión Azteca, Siderúrgica Lázaro Cárdenas, Altos Hornos de México, Astilleros Unidos de Veracruz, Fertilizantes Mexicanos, las minas de Cananea y Nacozari, aseguradoras, ingenios azucareros, fábricas de tractores, automóviles y motores, cemento, tubería y maquinaria, entre otras.

“También fueron privatizadas las tierras ejidales, las autopistas, los puertos, los ferrocarriles, los aeropuertos, y se incrementó el manejo de negocios de particulares nacionales y extranjeros en Petróleos Mexicanos y en la Comisión Federal de Electricidad”, puntualizó.

La “elite de potentados”, abundó, pretende mantener esa misma política “de pillaje”, y fruto de esto fue la imposición del priista Enrique Peña Nieto como presidente de México, pues “es un subordinado más de la oligarquía con una utilidad meramente escenográfica”.

En menos de dos años, sentenció, “Peña Nieto ha logrado imponer, con apego a la agenda dictada desde el extranjero y con el contubernio de los grupos de poder en México, las llamadas reformas laboral, educativa, fiscal y energética, que agravian aún más al pueblo, atentan contra la soberanía y socavan la convivencia pacífica, alentando la frustración, el caos y la violencia”.

Esto ha orillado a que en México no se acepte la falta de democracia, pues realmente existe una dictadura simulada que se sostiene con el control de los medios de comunicación.

En su ponencia “La crisis en México”, López Obrador destacó que el año pasado se aprobaron las reformas fiscal y energética.

“La reforma al artículo 27 de la Constitución significa, como los mismos tecnócratas afirman con cinismo, otorgar ‘contratos de utilidad compartida’ en la exploración y perforación de pozos petroleros; o dicho de otra forma, se trata de repartir a las compañías extranjeras las riquezas que serán arrebatadas al pueblo y a la nación”, explicó.

La reforma fiscal aprobada, anotó, pretende compensar el desfalco que dejará el traslado de hasta 50% de la renta petrolera a empresas privadas. Con ese propósito aumentaron los impuestos y el déficit público, denunció.

Es decir, “buscan obtener de los bolsillos de los mexicanos y endeudando al país 500 mil millones de pesos, cantidad equivalente a lo que tienen planeado entregar en utilidades a las compañías petroleras extranjeras”, indicó.

Y con la reforma al artículo 28 de la Constitución, abundó, se sentaron las bases para privatizar la refinación del petróleo, la petroquímica, el gas y la industria eléctrica, así como la distribución, la comercialización y el transporte de los energéticos, “cancelando la posibilidad de que un gobierno democrático pueda en el futuro utilizar este sector como palanca del desarrollo para industrializar al país, crear empleos y reducir el precio de las gasolinas, el gas y la luz”.

Enseguida, López Obrador recordó “el luto ininterrumpido” que vive el país y la actual consternación nacional e internacional por el asesinato y desaparición de jóvenes normalistas en Iguala, Guerrero.

Por todo ello, reiteró, “hay que cambiar al régimen, no hay de otra. Es ilógico pensar que con la misma política económica y las reformas neoporfiristas podremos superar la decadencia. Por el contrario, y duele decirlo, mientras no haya un cambio de fondo, México se seguirá hundiendo”, alertó.

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