Difícil integrar los residuos de 30 víctimas halladas en fosas de Iguala

Gustavo Castillo García
La Jornada

Los peritos de la Procuraduría General de la República (PGR) enfrentan el reto de integrar de manera correcta los restos que corresponden a cada una de las 30 víctimas que fueron encontradas en fosas clandestinas descubiertas en Iguala, Guerrero, como parte de la investigación para localizar a los 43 normalistas que desaparecieron en ese municipio el pasado 26 de septiembre.

Funcionarios del gabinete de seguridad nacional revelaron que las autoridades del gobierno de Guerrero que llevaron a cabo la inhumación de los 28 restos –sin utilizar ningún protocolo forense– dejaron que personal de protección civil extrajera los restos y los colocara en bolsas, sin importar el orden en el que estaban, la fosa en la que fueron localizados ni la correspondencia de sus partes.

Las fuentes consultadas señalaron que “es un gran reto el que enfrentan los peritos federales, ya que además de la identificación de cada una de las vícimas deben integrar a cada una, por ejemplo, sus extremidades, ya que hubo casos en los que las bolsas llevaban supuestamente los restos de una persona, pero tras su revisión se encontraron tres fémures, tres brazos y por ello se trabaja en su correspondencia”.

Explicaron que los empleados del gobierno de Guerrero exhumaron los restos de cuatro de cinco fosas encontradas días después de la desaparición de los 43 normalistas, sin tener la preparación para ello, “ya que ni siquiera eran peritos; en segundo lugar, no existió un mando que dijera cómo trabajar para no afectar una escena criminal”.
Explicaron que los restos fueron sacados de las fosas, sin considerar en qué sitio estaban, por esa razón hay residuos que se tomaron del espacio número tres en bolsas que supuestamente corresponderían a los que se encontraron en el área uno o cinco.

Luego, señalaron, los cadáveres –que ya estaban en proceso de descomposición– ante la falta de procedimientos periciales sufrieron el desprendimiento de algunos miembros y pese a ello no se colocaron correctamente en las bolsas del Servicio Médico Forense y así se trasladaron a la ciudad de Chilpancingo, donde posteriormente fueron entregados a los especialistas de la PGR.

El trabajo de reconstrucción, indicaron las fuentes consultadas, ha tomado mucho tiempo ya que hay restos que necesitan procesarse para obtener su identificación genética y luego contrastarse con otros resultados para integrarse en uno solo.

A pesar de ello, los peritos de la PGR ya han identificado cuatro de las víctimas que formaban parte de una familia del estado de México, que viajó a la ciudad de Iguala y que desaparecieron tras ser detenidos por policías municipales para una revisión del vehículo en el que se transportaban.

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