Y SIGUE LA MATA DANDO: Con absoluta opacidad, «diputados» asignan discrecionalmente cantidades millonarias a «proyectos culturales»

Jorge Ricardo
Reforma

Cd. de México (26 mayo 2014).- Los diputados parecen destinar recursos etiquetados a proyectos culturales sin conocimiento de causa y a discreción.

Un proyecto de 61.4 millones de pesos sin objetivo claro ni cronograma ni diagnóstico que lo justifique; dos por 14.7 millones para promocionar el mariachi y música oaxaqueña en Brasil sin que quede claro la utilidad ni por qué en ese país, y otro más de 9.3 millones del que no se sabe más que su nombre, figuran dentro de las asignaciones para este año.

En total, los diputados etiquetaron 4 mil 596 millones 281 mil pesos a mil 94 proyectos, de los cuales 624 fueron elegidos de manera directa y sin reglas, y 470 mediante una convocatoria que la Comisión de Cultura abrió en octubre.

Estos 470 recibieron en conjunto un monto de mil 867 millones 756 mil pesos, y fueron seleccionados entre 3 mil 213 proyectos.

Según criterios para la recepción de proyectos, los aspirantes deben entregar sus propuestas en versión electrónica o directamente en el Congreso, pero, cuando se solicitó copia de ellas, la Comisión de Cultura respondió que no contaba con esa información.

«Los diputados no leen los proyectos, ellos se van con el nombre y con los acuerdos que hayan pactado», dijo un asesor de la Cámara de Diputados que solicitó el anonimato.

Los partidos, indicó, etiquetan a municipios u organizaciones gubernamentales según su representación cameral. Luego se emite un convocatoria donde pueden participar también asociaciones civiles, pero allí tampoco queda claro quién y cómo eligen.

En la explicación del asesor, de los 500 diputados, 300 tuvieron que ganar una elección, así que es común que destinen su «bolsa» a sus distritos sin rendir cuentas.

Una vez seleccionados los 470 proyectos, los responsables deben entregar la documentación al Conaculta, entre enero y marzo.

REFORMA pudo acceder a la base de datos de la dependencia, donde se comprobó que los legisladores habían elegido casi a ciegas.

Por ejemplo, sobre el proyecto «Vida Cultura», de la Asociación Desarrollo, Promoción y Fomento a la Cultura, al que se le asignaron 61.4 millones de pesos para 60 talleres de arte, el Conaculta determinó: «No se explica de forma clara y precisa la finalidad».

Además, indicó que no se realizó el diagnóstico sobre la situación que llevó a plantearlo y que no se justifica el impacto social ni la manera en que pretenden gastar el doble de lo que cada Secretaría de Cultura estatal recibe de etiquetados.

En el caso del proyecto «Corrientes Mexicanistas en Brasil 2014», una serie de foros y conciertos de música y comida oaxaqueña, el Consejo Mexicano de la Música justificó su utilidad así: «En estos momentos en que se vive la crisis de la música por el cambio de plataformas, por la falta de inversión, por la escasa difusión, por los límites en las producciones, es que dichos foros y espacios son vitales para diseñar estrategias que permitan la subsistencia y el desarrollo de la diversidad musical».

«Parece ser llevar actividades por llevar, sin fundamentación», advirtió el Conaculta.

El secretario ejecutivo del Conaculta, Francisco Cornejo, dijo a inicios de mes que la función del Consejo sólo es perfeccionar los proyectos ya elegidos. Su injerencia allí termina.

Medio año después de ser elegidos, algunos proyectos no han aclarado su justificación, según la base del Conaculta.

Por ejemplo, el titulado «Exposiciones y Celebración del Centenario del Natalicio de Octavio Paz», con 9 millones de pesos, no cuenta ni con un cronograma. Fue presentado por la Asociación Fundación Iberoamericana para el Arte y la Cultura, cuya representante es Cinthya Solange García Moreno, que, a través de Sonidos y Tradiciones XXI, recibirá también este año 14 millones para dos proyectos aún no justificados plenamente, según el Conaculta.

Es natural. Se suele ingresar documentación en blanco, dijo el asesor entrevistado. Lo que importa es tener un folio y pasárselo al diputado. Una vez elegido, se tienen al menos tres meses para armar el proyecto.

Al finalizar el año, de cada proyecto se debe entregar un informe final, aspecto que no siempre cumplen, y una factura por el monto total.

El asesor puso un ejemplo: de 4 millones recibidos, se pone 1 millón en materiales, 400 mil para una camioneta, porque «hay que capitalizarse», y otro tanto para honorarios. «Nadie tiene por qué preguntar nada», dijo.

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